He leído un comentario de Jon (pulguitaatodogas) sobre que los que seguimos a Alonso y Ferrari, deberíamos dar ánimos y ser algo más positivos con ellos. La cosa no es fácil, no porque no confíe en la capacidad de Alonso, y ni mucho menos he dejado de creer en Ferrari, pero es que han pasado demasiadas cosas esta temporada que se nos ponía de cara. Bien es cierto que con todas esas cosas, están ahí, un poco descolgados, pero están, así que… que leches pues animemos y seamos positivos.
Así que os voy a contar una historia que es cierta, pero claro, contada por mí, puede que no tenga mucho rigor histórico.
Así que os voy a contar una historia que es cierta, pero claro, contada por mí, puede que no tenga mucho rigor histórico.

Por el siglo I D.c. los romanos andaban que si nos conquistaban o no, pero se encontraron con los astures que, en alianza con los cántabros, les ponían en jaque practicando una guerra de guerrillas por un terrero que conocían muy bien y donde, se movían como pez en el agua por estrechos valles y empinadas laderas, luchando a caballo. Fue famosa su caballería, con sus caballos asturcones, tanto es así que, cuando los romanos consiguieron dominarlos, lejos de hacerlos esclavos como era habitual, fueron reclutados como tropas auxiliares.
En una última gran batalla, los Astures habían conseguido reunir un gran ejército y se decidieron a bajar de las montañas, para asestar un golpe inesperado a los romanos. Dividieron su ejército en tres y prepararon un ataque simultáneo a los tres campamentos romanos. Estos hubiesen sido derrotados de no haber sido prevenidos y puestos sobre aviso. Cuando se inició el ataque, el resultado fue al contrario del esperado ya que, el general Carisio se adelantó a sus intenciones y fueron ellos los sorprendidos. Los astures fueron vencidos, pero dejando tras de si bastantes muertes por el lado romano, se refugiaron en la ciudad de Lancia. El general Carisio le persiguió y cercó la ciudad. Los romanos se prepararon para incendiarla, pero el general pidió a los suyos que desistiesen de ello y negoció con los astures una entrega voluntaria. Carisio quería que la ciudad fuese símbolo de su victoria, así como de la bravura de sus enemigos a los que respetaba.
Siglos después, los árabes también aprendieron quienes eran los Astures, cuando intentaban terminar con Don Pelayo y conseguir los últimos reductos de la península, con el fin de continuar su expansión por Europa. Creo que salieron escaldados de Covadonga, y nunca mejor dicho.
Ahora que desaparezco unos días, nada muy pocos, me gustaría que esto lo leyera Fernando Alonso y le hiciera montarse en su Asturcón negro y sacar la raza Astur que tiene dentro, pero con ojo de las traiciones.
En una última gran batalla, los Astures habían conseguido reunir un gran ejército y se decidieron a bajar de las montañas, para asestar un golpe inesperado a los romanos. Dividieron su ejército en tres y prepararon un ataque simultáneo a los tres campamentos romanos. Estos hubiesen sido derrotados de no haber sido prevenidos y puestos sobre aviso. Cuando se inició el ataque, el resultado fue al contrario del esperado ya que, el general Carisio se adelantó a sus intenciones y fueron ellos los sorprendidos. Los astures fueron vencidos, pero dejando tras de si bastantes muertes por el lado romano, se refugiaron en la ciudad de Lancia. El general Carisio le persiguió y cercó la ciudad. Los romanos se prepararon para incendiarla, pero el general pidió a los suyos que desistiesen de ello y negoció con los astures una entrega voluntaria. Carisio quería que la ciudad fuese símbolo de su victoria, así como de la bravura de sus enemigos a los que respetaba.
Siglos después, los árabes también aprendieron quienes eran los Astures, cuando intentaban terminar con Don Pelayo y conseguir los últimos reductos de la península, con el fin de continuar su expansión por Europa. Creo que salieron escaldados de Covadonga, y nunca mejor dicho.
Ahora que desaparezco unos días, nada muy pocos, me gustaría que esto lo leyera Fernando Alonso y le hiciera montarse en su Asturcón negro y sacar la raza Astur que tiene dentro, pero con ojo de las traiciones.
HASTA MI VUELTA Y PUXA ALONSO, FORZA FERRARI







G.P. de España 1979 Bibedum trata de parar al Renault de Jabouille que ha realizado un trompo, mientras el Tyrrel de Pironi llega de frente.
G.P. de Holanda 1980, Bibendum corre cuan comisario de pista para tratar de ayudar a Derek Daly que, con su Tyrrel, vuela por encima de las protecciones. Gracias a su rápida intervención Derek es extraido aturdido pero indemne.
G.P. de Holanda de 1981. Aquí Bibendum corre aterrado para evitar la lluvia de neumáticos que se le viene encima. Andrea de Cesaris ha estrellado su McLaren contra las protecciones.
Después de la carrera que se metió en Holanda para escapar de los neumáticos, en el G.P. de España de ese mismo año, Bibendum trata de poner calma en Villeneuve con su Ferrari, que en la segunda vuelta adelanta al Williams de Reuteman. Gilles no le hizo ni caso, y se alzó con la victoria en la prueba.

